En el medio de Egipto el Nilo transcurre como un corazón que bombea la vida verde a sus orillas. Entre Bolivia y Chile,  Atacama se extiende silencioso, sin más intención que la de existir inmenso. Beirut se levanta perfecta, dejando algunos edificios intactos que no permiten olvidar. Buenos Aires tiene caras que también se ven en Siria y muchos de nuestros apellidos, son los mismos que en Italia y que en España.

Esto es solo una infinitesimal parte de todo el universo.

Nosotros transcurrimos siendo mínimos y enormes, develándonos a través de historias. Hay una que nos lleva exactamente el mismo tiempo que el que vivimos. Seguramente sea la que más nos desvele y la que más nos atrape.

El misterio de nuestra propia (maravillosa) existencia.





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presentación 2009